Déjalo ocurrir todo: hermosura y espanto.
Sólo hay que andar. Ningún sentir es el que está
más lejos. No te dejes separarte de mí.
Cercana está la tierra
que ellos llaman la vida
La reconocerás
por su seriedad grave.
Dame la mano.
R. M. Rilke.
Así empieza el folletín conmemorativo de esta séptima edición de Las Edades del hombre
o puedes informarte también en la página oficial de la exposición EXPOSICION
IRENE PORRAS nos describe la exposición de forma magistral:
Esta muestra cierra el segundo
ciclo de exposiciones conmemorativas que esta fundación abrió en 1997 en el
Burgo de Osma, y que siguió celebrándose anualmente en Palencia y Astorga. ArtNewsDigital
ya hizo mención a la labor de la fundación en su número 5, recogiendo la
muestra “Encrucijadas”, organizada entonces en Astorga.
Cuando se cumple el XI centenario del obispado de San Atilano, patrón de la diócesis
zamorana, esta exposición de arte sacro reúne, hasta el 30 de noviembre
374 piezas, todas ellas obras maestras de la pintura y la escultura religiosa,
que resumen un pasado conservado entre los muros de las iglesias románicas,
conventos y monasterios zamoranos, junto a otras valiosas piezas llegadas de las
diócesis vecinas de Castilla y León.
Novedad destacada de este año es la ubicación de “RemembranZa”, que no está
limitada a la misma catedral de Zamora, como ha ocurrido en ediciones
anteriores, en las que la exposición se ceñía a la misma catedral de la
ciudad, sino que está albergada en tres sedes, muy cercanas entre sí, que
crean un circuito expositivo. Así, el recorrido se inicia en un edificio
modernista de 1911, se prosigue en la iglesia románica, conocida como El Carmen
de San Isidoro, y concluye en el complejo catedralicio, donde se visitan las
salas de su museo, el claustro y el propio templo, incluyéndose también el
acceso a un jardín situado entre la Catedral y el castillo, en el extremo más
occidental de la ciudad.
ITINERARIO
El relato que narra esta muestra desarrollando el lema “RemembranZa”, sigue
los versos del poeta zamorano Claudio Rodríguez, a quien se ha unido una
referencia a los cuatro elementos fundamentales de la realidad: la tierra, el
agua, el fuego y el aire. El itinerario se inicia con un audiovisual
introductorio, titulado “La ciudad del alma”, que ayuda al conocimiento de
la ciudad y de la muestra y está albergado en el primer edificio modernista.
En la Iglesia del Carmen de San Isidoro y con el título “Las piedras que nos
fecundan”, da comienzo la historia de la diócesis, cuyas raíces llegan a los
tiempos visigóticos, y en donde se hace referencia a la tierra. A su vez se
articula en los siguientes apartados: “Fundamentos”, “Santos Patronos”
(San Atilano y San Ildefonso), “Aquellos franceses” -y sus fundaciones de
los Monasterios de Moreruela y Valparaíso-, y “Obispos de la Cátedra”.
Entre restos mozárabes, visigodos y documentos de gran valor destaca el “Bote
de Zamora”, una pequeña caja cilíndrica tallada en marfil y plata en el
siglo X, obsequio del califa de Córdoba, Alhakhan I a su esposa.
Entrando en la catedral por la sala de los tapices, se hace presente el agua,
bajo el título: “El temple del Duero”; aquí se narra la evangelización,
la realizada “En las márgenes del Duero”, con las “Iglesias, Conventos y
Cofradías”, y la hecha “Mar por medio”, en tierras de África, Filipinas
y China, reuniendo el rico patrimonio de la tradición monástica asentada a
orillas del río y el que habla de la labor evangelizadora ejercida por los
zamoranos en el Nuevo Mundo.
En el claustro de la Catedral se asoma el fuego, con “El pueblo en fiesta”,
poniendo de manifiesto el hecho de que Zamora es una de las provincias que mejor
conserva sus tradiciones y devociones populares. Siguiendo las estaciones del año
se expondrán de forma rotativa fiestas, romerías, procesiones... Esta es otra
de las novedades de esta edición, ya que en este apartado la muestra se aleja
de lo sacro y se acerca al mundo de la etnología.
El aire está presente en la Catedral con el título “Y la luz, sobre todo”.
Luz y belleza se dan la mano en este templo románico, para hablar de la vida y
la muerte, la Pasión y la Resurrección, y con una última mirada al cimborrio,
de la armonía y la coherencia del universo. En ella se puede disfrutar de obras
de Tintoretto, Parmigianino, Diego de Siloé, Berruguete, Gregorio Fernández o
Esteban Rueda. En el templo se hallan también las doce tablas que quedan de las
36 que formaron el retablo mayor, pintadas por Fernando Gallego y los famosos
tapices flamencos de “La guerra de Troya”, según los expertos únicos en el
mundo. “El Resucitado", de Ambrosius Benson, prestado por la Catedral de
Burgos, es la pieza excepcional que despide el recorrido de la exposición.
OTRAS OBRAS
Entre otras obras significativas hay dos tallas de Gregorio Fernández, un
“Yacente” que procede de Lerma y un “San Juan” del Monasterio de las
Huelgas Reales, de Valladolid; un “Ecce Homo” de Diego de Siloé y un
“Llanto sobre Cristo muerto” de Santiago de la Puebla (Salamanca). Como
remate, “La Virgen de la mosca”, del Maestro de la Sangre, de Toro.
RemembranZa está abierta tanto a una lectura exclusivamente cultural, como a
una religiosa o cristiana, al no olvidar que lo que se conmemora es la
existencia a lo largo de mil cien años de una parcela de la Iglesia, su pueblo
y de su clero.
Por otro lado, este año, además del horario de visitas habitual, y de los
recorridos guiados, la muestra cuenta con la posibilidad de realizar visitas
nocturnas a partir de las 20,30 horas para grupos reducidos a los que se ofrecerá
un vino español, y un concierto, bien de música coral, bien de música de órgano.